Roberto, un titiritero de La Habana, tiene un sueño: espera que un
agente teatrál, al que conoció hace años, lo invite a el y a sus
marionetas a Oslo.El sueño se vuelve una idea fija, y los integrantes
de su familia temen por su estado emocional y psíquico. Lo que ellos no
saben, es que él mantiene ocultas en un galpón, otra serie de
marionetas. Él había fabricado algunas de ellas con el cabello y la
sangre de su mujer Olga ya fallecida. Con esto conseguir darles a las
marionetas una expresión más fuerte y profunda.